sábado, 6 de junio de 2015

Relatos / "La aspiradora"

FOTOGRAFÍA: RÓMULO OLLARVES/ Artista Venezolano - Caracas 1947
Residenciado actualmente en la ciudad de La Victoria Edo. Aragua


Calle abajo corría el agua. Era tan fuerte la corriente que consigo llevaba restos de basura, hojas secas y peculiares objetos. En medio de este caos apareció "La Aspiradora", una mujer joven de cabello rubio y desdentada. Nadie conocía a sus familiares, sólo que vivía al final de la calle Sanchón y aprovechaba cada circunstancia para recoger lo que otros desechaban, o que por descuido dejaban a su alcance. Aquel día ella inspeccionó minuciosamente las esquinas y los terraplenes que se armaban a sus alrededores, tras varios minutos de remover desechos insalvables, por fin un tenue brillo llamó su atención. El brillo era tan sutil que si no hubiera estado tan concentrada tal vez lo hubiera pasado por alto.
  Seguía lloviendo.
  Lentamente caminó, sus piernas sumergidas hasta los tobillos en esa agua fangosa, pero no le dio importancia ya que sus ojos seguían mesmerizados por aquel suave resplandor que cada vez estaba más cerca. Cuando finalmente se encontraba a tan sólo a centímetros de distancia, pudo observar al objeto culpable de aquella luz tan hipnotizante: un relicario de plata; su brazo se extendió automáticamente para alcanzarlo pero fue en ese momento en el que se dio cuenta de que aquella joya se encontraba guindando dentro de una alcantarilla, de aquellas que parecen no tener fin alguno y donde podías escuchar la corriente de las poderosas aguas rugir por debajo.
  Mirando de un lado a otro buscó un lugar de donde poder sujetarse para poder alcanzar a su tesoro, pero no encontró nada. El relicario estaba guindando de una tubería, no lo suficientemente arriba como para poder tomarlo fácilmente. Escaneando nuevamente la húmeda superficie, sus ojos finalmente cayeron sobre una soga atada a un hidrante, como si alguien previamente la hubiera usado para sujetar a un perro frenético; el pedazo de cuerda estaba roído en ciertos lugares pero ella pareció no notarlo o simplemente no le importó.
  Sujetándose con su mano izquierda, estiró su mano derecha para alcanzar el medallón. Todavía estaba muy lejos. Se inclinó un poco más, la mitad de su cuerpo estaba ya dentro de la cloaca. Todavía no lo alcanzaba. Intentó estirarse aún más pero la cuerda ya no le daba. Insistente, tiró un poco más de la cuerda, los dedos de su mano extendida se movían frenéticos. Todavía no la alcanzaba. Forzó un poco más la cuerda hasta que sus huesudos dedos tuvieron entre ellos al tan preciado medallón; pero tanto fue su furor que no se dio cuenta de que la soga había cedido completamente, dividiéndose en dos. Su cuerpo comenzó a caer, pero su mente sólo procesaba la euforia de tener el tan deseado objeto entre sus manos.
  Ella caía y caía.
  Horas más tarde la tormenta había cesado. Las personas comenzaron a salir de sus hogares, temerosos  de que aquella tempestuosa lluvia sólo hubiera parado para atraerlos afuera antes de comenzar de nuevo. Pero el aire estaba más limpio, pequeños charcos de agua quedaban en la calle. El clima estaba más cálido. El día estaba más brillante.
  Y nadie volvió a ver a "La Aspiradora". Nadie se percató de su trágica muerte.


Amanda Reverón
Relatos -2015
@amandareveron
Grupo en facebook: La casa que soy / poesía y narrativa

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