miércoles, 21 de mayo de 2014

Micro relatos / “La loca soy yo”/Más vale tarde que nunca






La abuela estaba enferma. En los últimos años era muy recurrente verla postrada en una cama.
Tenía un único hijo, que gozaba de buena posición económica. Cada vez que le llevaban una nota o un récipe médico de su madre solicitándole ayuda este solía mandarle a decir que él no tenía farmacia.
Al poco tiempo falleció la viejita y fue enterrada en una fosa común del cementerio municipal. Ahora todos los domingos religiosamente, él lleva un gran ramo de rosas (muy costosas) a la fosa donde yace su madre. Dicen que pasa largos ratos cabizbajo orando en silencio.


Amanda Reverón
Del libro de Micro relatos/"La loca soy yo" -2014

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