miércoles, 11 de septiembre de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.50

Sentía comezón. Estaba plácidamente echada. De repente le urgía rascarse una oreja y se percató con el rabillo del ojo izquierdo que no tenía manos sino unas patas cortas y peludas.  De la impresión se puso de pie, pero no en dos sino en cuatro y salio corriendo al baño, en donde había una pared de espejo. Allí observó con cautela y asombro a una hermosa perrita parada frente al espejo, luego se limitó a babear sacando su lengua una y otra vez para lamerse así misma. (Sintió pánico, por un breve instante había soñado que era un ser humano).

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

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