viernes, 20 de septiembre de 2013

Paisaje de astillas


sombra arisca
(suya
es ésta palabra)
ínfima  pausa
donde
se quiebra la voz
y crepitan
las ramas
ahí
donde se percibe
la dulce
ebriedad
del humo
donde se inmolan
las astillas
de los árboles


Amanda Reverón
Del poemario "Paisaje común"
2013

martes, 17 de septiembre de 2013

Paisaje de una calle

calle
calma
con el oído
entre  las aceras rotas
de cualquier  esquina
temblor de alcantarillas
amanecidas
entre sobresaltos
de semáforos
y  borrachos
de burdel
por las noches
  yaces
 (entre  parpados
pesados
y   ladridos
quejumbrosos
de perros 
callejeros)


Amanda Reverón
Del poemario "Paisaje común"
2013




sábado, 14 de septiembre de 2013

Paisaje del sueño de un árbol

cuando se es árbol
se sueña como árbol:
se anhela ser un faro
o un barco
y estar cerca
del  mar
se quiere ser pájaro
mariposa
o gaviota
para surcar el cielo
y  estar cerca
del   mar
se muerden los silencios
convirtiéndolos en flores
para que cuando sople el viento
y  sea luna llena
estén cerca
del  mar

Amanda Reverón
Del poemario "Paisaje común"
2013

Paisaje frágil

palpar lo frágil
en lo más intimo
donde duelen los días
quedarse sin voz
inaugurar
la calma
en  un solo  instante
con el paisaje
en los labios
hurgando
con  descarada
indiferencia

Amanda Reverón
Del poemario "Paisaje común"
2013

Paisaje de una metáfora

solía
ser metáfora
de esas
que mueven
la copa de los árboles
decía
memoria
y era
silencio
desnudo
sereno
lluvia de barcos
noche ronca
de tanta piel
tanta hondura
meciéndose
entre sus manos

Amanda Reverón
Del poemario "Paisaje común"
2013

Paisaje de árboles


abierta la ventana
toda posibilidad florece
ahí
donde no había paisaje
donde la quietud
donde el silencio
se  ha rasgado
la nostalgia
para darle paso
al leve rumor
de los árboles

Amanda Reverón
Del poemario "Paisaje común"
2013

viernes, 13 de septiembre de 2013

Paisaje de tu voz

 este  paisaje de tu voz
es  tan cercano a mi oído
con su dulce y pausada  rítmica
ha  vencido  las  distancias
(ahora,
efímeras  y sin sentido )
por primera vez  
surcas la cotidianidad
de mis pasos
sonando
a remanso
a lluvia
que moja
toda resequedad
del camino


Amanda Reverón
Del poemario "Paisaje común"
2013

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.50

Sentía comezón. Estaba plácidamente echada. De repente le urgía rascarse una oreja y se percató con el rabillo del ojo izquierdo que no tenía manos sino unas patas cortas y peludas.  De la impresión se puso de pie, pero no en dos sino en cuatro y salio corriendo al baño, en donde había una pared de espejo. Allí observó con cautela y asombro a una hermosa perrita parada frente al espejo, luego se limitó a babear sacando su lengua una y otra vez para lamerse así misma. (Sintió pánico, por un breve instante había soñado que era un ser humano).

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

martes, 10 de septiembre de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.49

 Había besado tantos sapos. Antes, ella misma los buscaba entre las piedras; algunos eran feos y grotescos. Pensaba que entre más horrorosos, más espectacular sería el príncipe (así decían los cuentos de hadas). Otros se mimetizaban o  camuflajeaban para parecer más glamorosos, pero luego del beso se convertían en cucarachas y salían corriendo por el inodoro. Algunos desaparecían como por  arte de magia. Pero aún así, hasta en  sueños seguía intentándolo con fe. Hasta que una noche comprendió la otra parte del cuento; al sapo le habían dicho que vendría una mujer hermosa pero malvada, con alma de bruja que le daría un beso para tratar de  convertirlo en alguien irreal, y él simplemente  anhelaba  seguir siendo un sapo, por el resto de su vida.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013


domingo, 8 de septiembre de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.48

Ser ventana no era fácil. Unos días el viento la sacudía con inclemente fuerza. Otros  días, el sol implacable e insaciable violando cada centímetro de sus vidrios y su marco de latón. A veces la lluvia y las tormentas. Una noche, los amantes usándola como soporte de sus ardientes cuerpos, salpicaduras de sudor y saliva por doquier. La mañana siguiente una joven viendo a lo lejos, llorando desconsolada  y ella callada, inmutable en  su digno oficio de ser ventana.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

sábado, 7 de septiembre de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.47

Oía el crujir  de la tierra bajo sus pies. Una  fuerza subterránea que la convocaba desde lo más profundo de sus sueños. Esa extraña sensación de estar transformándose. Podía sentir los tallos creciendo en su cabeza y  la resequedad de su piel que comenzaba agrietarse. Su cuerpo se inclinaba suavemente de un lado a otro rítmicamente según el viento. Ella era toda ramas y tallos, no le salían hojas ni frutos. Era un árbol árido, creciendo en el más fértil de los suelos de la imaginación.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.46


Se le entumecían los pies. Esa sensación de vértigo 

y tibios calambres a veces lograban despertarla, 

pero podía más su placentera curiosidad de saber 

qué  se sentía lanzarse al vacío. Sólo podía recordar 

sus pies inclinándose sobre el borde y más allá un 

dulce escalofrío, el precipicio. Era como 

hacer el amor, con alguien desconocido.


Amanda Reverón
del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

lunes, 2 de septiembre de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.45

Sentía su respiración suavemente agitada detrás de su cuello. Lamía cuidadosamente el borde de sus orejas. Sujetaba sus manos contra la pared. No se desvistió, solo frotaba su miembro erecto contra su cuerpo, cuando ya estaban al borde del abismo, escucho la alarma de reloj despertador y abrió resignadamente sus ojos.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.44

Las paredes de la habitación, eran blancas y había una pequeña lámpara con una luz muy tenue. El, un hombre con muchos fetiches. En especial le gustaba sentarse en un rincón y observarla mientras se vestía o desvestía. No siempre era ella el objeto de sus deseos; la sombra de su cuerpo semidesnudo reflejándose en la pared, lo desbordaba y lo llevaba al punto más álgido de sus pasiones. 

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

domingo, 1 de septiembre de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.43

La habitación estaba a oscuras. No había señales de alguna ventana, sólo una angosta puerta que se cerraba desde afuera. Ya no tenía noción del tiempo. A veces, si se concentraba y calmaba su agitada respiración podía escuchar la lluvia. Sus muñecas estaban amarradas a un tubo y su cuerpo semidesnudo. Él, sólo la acariciaba dulcemente, delicadamente mientras la alimentaba. Le contaba en voz baja, desde cuando la idolatraba, cuanto la deseaba. Las veces que pasaba todo el día observándola. No le haría daño, sólo quería tener la oportunidad de conocerla no sabía hacerlo de otra manera, así era él y solía asaltarla  una que otra noche en sus sueños.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.42

Se oían murmullos de letanías y rezos. Había una larga fila de mujeres ataviadas de blanco, de los pies a la cabeza. No se les podía ver el rostro. Entre sus manos llevaban pequeñas rosas blancas y rojas. Presenciaba todo aquello en cámara lenta y a distancia con la prudencia que exigía ser la difunta.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.41

Era un gran árbol frondoso, que se iba degradando hasta llegar: una mitad a un oscuro grisáceo y la otra a un blanco luminoso. No siempre soñaba a color. A veces  se soñaba en blanco y negro o en degrades.  (Todo dependía, de los acontecimientos del día).

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013