sábado, 24 de agosto de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.40

Uno de los misterios del génesis de la vida, le había sido revelado. Al principio todo era luz y agua (no oscuridad). La energía se concentraba en el centro de su ser, capaz de captar sonidos, sensaciones y olores. Su gran tesoro: una pequeña muestra de un fluido rojizo (indispensable para preservar la existencia). Ella misma, fue una microscópica criatura con un sólo ojo, cuya función era retener imágenes para construir el archivo más primitivo y complejo de la humanidad “la memoria”.


Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013


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