domingo, 25 de agosto de 2013

Paisaje infinito


Por estos días
el paisaje
se pierde de vista
(mirarse
por dentro
es otro paisaje)
más
intimo
más
nuestro
mientras
la noche
ocurre
a la sombra
de tus
ojos
azules
e
infinitos

Amanda Reverón
Del poemario "Paisaje común"
2013

sábado, 24 de agosto de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.40

Uno de los misterios del génesis de la vida, le había sido revelado. Al principio todo era luz y agua (no oscuridad). La energía se concentraba en el centro de su ser, capaz de captar sonidos, sensaciones y olores. Su gran tesoro: una pequeña muestra de un fluido rojizo (indispensable para preservar la existencia). Ella misma, fue una microscópica criatura con un sólo ojo, cuya función era retener imágenes para construir el archivo más primitivo y complejo de la humanidad “la memoria”.


Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013


Relatos/Bitácora del sueño/Nro.39

Observaba el reflejo del agua, apacible y cristalina. Ya no tenía rostro humano, se había trasmutado en una pequeña y rojiza hormiga. Pero aún así, podía reconocerse en lo más profundo de sus pupilas (eco infinito de su alma).


Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.38

Su rostro comenzaba a fragmentarse y sentía un lado más terroso y caliente. El lado opuesto, liso y muy frío. Solía experimentar este tipo de sensaciones cuando dormitaba, sabiendo que al día siguiente debía tomar decisiones riesgosas. En sueños, era la expresión de dos voces que se debatían entre sí.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

viernes, 23 de agosto de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.37

Estaba parada en la orilla, viendo  como pasaba el chalanero  a lo largo del río, esparciendo grandes pétalos de rosa rojas (según decían los viejos chamanes a quien le cayera uno de los pétalos encontraría el amor verdadero). Este, era uno de sus sueños favoritos, pues no era el típico y estúpido cupido hiriéndola siempre con la misma flecha.


Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.36


Arrasaron con todos los árboles, el patio estaba lleno de troncos y ramas amontonadas. Ya no habría sombra donde escapar del inclemente sol. Se podía ver a distancia el triste panorama. Sólo quedaba tirada en el piso, la vieja y corroída hacha  culpable de tanta desolación.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013 

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.35

 El temor de mudarse a un país extraño y frío, se hacía cada vez más frecuente. Había crecido entre calles soleadas. Con el viento  y el aroma del mar alborotando su negra cabellera. Ahora, cerraba los ojos y se veía así misma, envuelta en una fina capa de nieve que le congelaba hasta lo más profundo de su ser.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.34

Las piedritas que estaban en los rieles del ferrocarril eran filosas. Sus zapatos estaban rotos y los pies le sangraban. Llevaba un maleta. Era el único camino que recordaba para llegar a casa. Comenzaba a oscurecer y el frío se colaba por su viejo y sucio vestido, estampado de flores.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

jueves, 22 de agosto de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.33

Aquellas imágenes extrañas de ultratumba, de seres o de planetas y tiempos desconocidos que anteriormente poblaban sus sueños, habían quedado atrás en  su niñez.  La maternidad y su corto tiempo de vida la hacían sensible y monotemática con respecto a la posible orfandad de sus hijos. Imágenes de niños abandonados a la intemperie, acechados por el hambre y el  peligro, mortificaban sus pocas horas de sueño.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.32

Temía a la oscuridad (inclusive a la del alma). Por eso soñaba constantemente con la pequeña vela encendida, que la abuela dejaba en la mesita que había al lado de su cama. Y en los momentos más lóbregos, venían a su mente las sabias palabras de aquella mujer que marcó su infancia – siempre, en cualquier circunstancia va haber una lucecita para alumbrar tu camino. Algunos le dicen:  fe, esperanza, fuerza de voluntad, perseverancia... y nunca debes dejar que se apague su llama  -. 

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.31

Como en una película de ciencia ficción, podía ver una gran fila de minúsculos seres. Parecía una incubadora, los niños estaban envueltos y suspendidos en una especie de membrana. Una voz aguda, respondió la pregunta que ni siquiera se había atrevido a formular: Son  bebes que no llegaron a nacer y que sobreviven en nuestro inconsciente, para recordarnos que la vida es el más sublime de los milagros.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

miércoles, 21 de agosto de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.30

Su amigo imaginario aún la acompañaba (aunque fuera en sueños). A través de los años  y según las circunstancias, tomaba nuevas formas. Se transformaba en una virgen, en una niña, en un río, y últimamente era un enorme elefante que habitaba en una poza de agua dulce, en donde la esperaba para confortarla y trasmitirle la sabiduría de su naturaleza animal.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.29

En un rincón, arropadas con una vieja manta. Ahí estaban arrodilladas y acurrucadas. La abuela la  protegía dulcemente  entre sus brazos. Parecían imágenes de otra vida, de otro tiempo y otro espacio. Siempre presintió,  que ella y su abuela eran almas gemelas que se reencontraban una y otra vez. Por los siglos de los siglos.


Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.28


Todas las versiones de ella se encontraron. Eran dos pasillos que se contraponían; uno blanco y angosto, el otro lleno de hermosos y verdes helechos. No tenían rostro. Podía reconocerse a través de los trazos simples que componían su fisonomía. ¿Cómo se podía ser tantas personalidades a la vez? Y al mismo tiempo saberse un solo ser.


Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

lunes, 12 de agosto de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.27


En sus sueños, acababa de despertar. Ya no habían pájaros, ni árboles y aunque nunca fué habilidosa con sus manos, entendio que los sueños eran mágicos, así que pintó de rojo aquella noche y la llenó  de arboles y pájaros de papel.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/ Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.26

 

En algún momento el sueño tomó otro curso. Estaba contando ovejas para poder dormir y de repente eran las ovejas quienes  contaban distintas versiones de la muñequita de trapo (que era ella). Por lo poco que pudo entender, luego de un breve  motín  las ovejas tomaron las riendas, se acostaron a descansar,  y a contar se ha dicho.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

domingo, 11 de agosto de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.25



Ya no sentía la piel. Los huesos parecían partirse, sus manos estaban moradas de tanto frío. No tenía idea de dónde podía estar. Todo lo envolvía una espesa neblina. Los sueños a veces le jugaban muy malas pasadas (La trasladaban a mundos y galaxias inimaginables). Sólo sentía que le dolían los pies y los ojos, de tanto paraje desconocido.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013
 

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.24



Correteaba por todo el pueblo. Su desnudes ya no intimidaba a los transeúntes. Sólo una pequeña flor, se sintió intimidada por tan cruda belleza. Despertó con una dulce sensación de libertad (otros, le llamaban locura).

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

sábado, 10 de agosto de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.23

Era tal su paranoia con los pájaros, que se había tatuado el cuerpo con las especies  más coloridas y de gran plumaje. Su cabeza se tornó un árbol andante que comenzaba a tener ramificaciones y en donde otras aves podrían hacer sus nidos. Aquella noche,  se soñó en una hermosa jaula hecha a su medida (Su gran dilema era no saber si ser árbol, o ser pájaro).

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.22



Todo se agrandaba a su alrededor. Las paredes parecían una especie de globo que se inflaba  hasta dejarla con  una  sensación de aplastamiento y ahogo. Al sentirse sin aire, simplemente despertó.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.21

Había reencarnado en insecto. Oscurecía y estaba parada en una frágil rama. No estaba sola. Pudo ver su sombra apareándose deliciosamente (en posición de perrito). Al parecer, reencarno con sus mimos gustos y manías.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

viernes, 9 de agosto de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.20



La lluvia era estrepitosa. El techo de zinc, aumentaba considerablemente su sonoridad. Siempre dormía con las ventanas cerradas, pero ahí estaba en una habitación desconocida con las ventanas de par en par,  y unas goteras que le mojaban hasta  el alma.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.19

Apilaba tobos inmensos.  La mayoría del mismo color, ya estaban viejos y rotos. Era urgente almacenar todo el agua que fuera posible; pronto llegaría la sequía. La mañana siguiente mientras preparaba el café, sentía un fortísimo dolor en los brazos.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.18


Estaba semiconsciente. Unos ojos intensamente azules la miraban. Era un hombre rubio y delgado. No hablaban el mismo idioma, pero él se hacia entender. Pasó muchas noches con esa placentera presencia. El,  envolviéndola en esa estela mágica y azul de sus pupilas. Abarcándola, surcándola en  sus sueños.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

jueves, 8 de agosto de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.17


Extremadamente delgada, con la piel pegada a los huesos. No tenía pudor de su desnudes., Se aferraba con sus enormes manos al hermoso violín  que acompañaba su soledad (La noche, no alcanzaba para tanto regocijo). 

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.16



 La abuela siempre le hacia muñequitas de trapo. Le explicaba que cada una, era una versión de ella misma. (Esta, eres tu con clinejas, esta otra eres tu con pañoleta …. Y así sucesivamente ) porque tu eres muchas personitas en una y cada cual tiene una historias para contar. Desde entonces, era recurrente que se soñara así misma como una muñequita de trapo  y pasará largas horas viéndose en el espejo.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.15



Todas las pinturas estaban cuidadosamente dispuestas en la sala. La soledad y el silencio le hicieron darse cuenta que era de noche. Sintió temor (qué hacia ella, completamente sola en medio de un museo tan antiguo), caminó por  largos y amplios pasillos. Estaba exhausta, se sentía como en otra dimensión, como una vieja sombra que había divagado por siglos, tomó un poco de aire y se acercó  con curiosidad para ver una de las obras expuestas con tantas medidas de seguridad. Se quedó atónita  al mirar su retrato ahí expuesto. Seguramente se trataba de un error, pero abajo había una etiqueta que decía: Mona Lisa. 

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.14




Era sonámbula y hablaba dormida. Un día despertó con la cabeza totalmente en blanco. Le dolía la cara y  al cepillarse le costaba abrir la boca. Regresó a su cuarto tras la mirada perpleja de sus hermanos y de su madre. Durante el desayuno le preguntaron qué había soñado – pues como que nada -  contestó. Su madre le contó que la había cacheteado porque en la madrugada, aún dormida se arrodillaba y hablaba cosas extrañas moviendo  la cabeza  frenéticamente. Desde aquel día, su hermanita ya no quiso dormir  más con ella.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

lunes, 5 de agosto de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.13



Algo se movía entre sus piernas.Comenzó a experimentar un suave temblor. Metió sus manos con la mayor delicadeza de la que era capaz. Ahí estaba, frágil e indefenso (un pequeño feto) respirando sobre la palma de su mano; Su mayor anhelo hecho realidad. Una premonición, un sueño. El llamado implacable de la naturaleza misma. Lo volvió a introducir en el calor materno de su vientre. (No existiría más nadie en el mundo, sólo ella para protegerlo). 

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.12

Agachada, defecaba  hasta tal punto que creía desmayarse. Dolores intestinales precedían sus sonoros gases. La oscuridad de la noche no le permitía ver más allá.  Estaba descalza y  podía sentir  las hojas secas bajo sus pies. Lo único que podía oler (a parte de sus excrementos) era el fuerte aroma  de las  guayabas.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.11


Podía percibir tras sus pasos, el fuerte galope de los caballos (sabía que eran dos). Ella vestía un moderno vestido negro y corto, con  sandalias a juego. El pelo ensortijado se le pegaba al cuello mojado por el sudor. Aún a pesar de los años seguía huyendo; aquella calle de su infancia podría salvarla,  así que se escondió en el viejo callejón de la familia Mora. Desde allí pudo ver como pasaban los  jinetes sin cabeza, que tanto la atormentaron en su niñez.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.10


El gato negro le ronroneaba al oído. Inmóvil podía sentirlo sentado en sus hombros. Arropado por su larga cabellera rojiza, no la despeino. Ella, arqueaba lentamente su largo y blanco cuello, se sentía como en una fotografía surrealista. (Era el único sueño que recordaba de aquella noche).

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

domingo, 4 de agosto de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.9



Se sentía a gusto con tanto silencio. Pero el lecho era duro, rasposo y  húmedo. Antes, para  dormir acostumbraba  arroparse desde los pies  a  la cabeza. Verse así, rígida  a la intemperie no dejaba de producirle cierto escalofrió. 

Amanda Reverón
Del libro de relatos/ Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.8



No era novedad verse descalza (aún en sueños). Pero aquella habitación con  estantes atiborrados de zapatos (todos negros), Mientras ella, sin nada en los pies,  los revisaba  y se los probaba uno a uno; debía  tener algún significado.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/ Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.7



Aquel lugar era  una vieja casona y le era familiar. Ella estaba allí sola,  caminando hacia el lago. Vestida de blanco inmaculado, el velo le llegaba hasta los hombros y aunque su rostro era difuso e irreconocible, sabía que era alguien muy cercano. Entonces se despertó angustiada, esperando que en algún momento sonara el teléfono (su madre siempre le repetía que era de mal agüero soñar con una boda).

Amanda Reverón
Del libro de relatos/ Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.6

Corría desenfrenadamente mientras la calle se hacía más estrecha, parecía el episodio de una comiquita. Sólo recuerda  que corría  y cuando volteaba para ver  hacia atrás, una gran tortuga gigante con cabeza de hombre, la perseguía despiadadamente. 

Amanda Reverón
Del libro de relatos/ Bitácora del sueño
2013

sábado, 3 de agosto de 2013

Relatos/Bitácora del sueño/Nro.5



Se podía ver en  una gran vasija de peltre, llena de agua clara y tibia. Allí en su interior reposaba desnuda en posición fetal; como en el vientre materno. Dormía plácidamente. Sin ruidos, sin preocupaciones…

Amanda Reverón
Del libro de relatos/ Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/ Nro.4



Todo estaba lleno de sangre. Coágulos grotescos por toda la cama y un dolor agudo que se extendía desde el vientre hasta sus genitales. Se levantaba una y otra vez para bañarse y cambiarse la ropa interior. Se acumulaban montones de sabanas profusamente manchadas. Alguien le ayudaba para ir al baño, la sostenía con ternura por si  se desmayaba. Ella,  intuía que era su madre. Al despertarse sólo quedaba la estela  del aroma de aquella mujer  y un leve dolor de cabeza, como residuo de tan desagradable pesadilla.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/ Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/ Nro. 3



Lleva una vieja batola negra. Aunque no puede verse el rostro (Nunca se ha visto en sus sueños). Sabe que es ella, pues nadie más usaría los Justanes de la abuela. Siente vértigo al verse encaramada en lo más alto de la mata de mangos. Recuerda que era muy ágil para subir, pero que la atrapaba el pánico cuando tenía que bajarse  y entonces se deja correr entre las ramas, hasta que pisa el suelo de  tierra, descalza y con raspones por todo el cuerpo que siguen ardiéndole, mientras revive el sueño en la ducha.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/ Bitácora del sueño
2013

viernes, 2 de agosto de 2013

Relatos/ Bitácora del sueño/ Nro.2



Forcejea una y otra vez. Le falta el aire y el sudor comienza a correr por su frente. Envuelta  y amarrada en una especie de tela  aterciopelada. No hay más espacio para estirarse a sus anchas. Le han salido extremidades que aún no ha aprendido a mover. Tampoco tiene  conciencia de cómo y  por qué ha estado en esta especie de capullo que empieza a rasgarse, mostrándole un mundo colorido hasta ahora desconocido. Sólo presiente que ha nacido, otra vez....

Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013

Relatos/Bitácora del sueño/ Nro.1




Se hunde en un sueño recurrente. Diminutos gusanos blanquecinos carcomen  su piel. Sin más, el escenario cambia  y nuevamente  se hunde  en el agua –mucha agua -, no es turbia. Es más bien cristalina,dulce. (Como siempre trata de recordar los mínimos detalles; por si consulta a su madre sobre el significado del sueño). De pronto levita y  pequeños pececitos  saltan sobre el agua para morder sus tobillos y justo cuando van a lograrlo, despierta sin sobresaltos, sin angustias. Con la sensación de quien se ha salvado, en el último instante.

Amanda Reverón
Del libro de relatos/ Bitácora del sueño
2013