domingo, 23 de junio de 2013




















Con más certeza de éste “estar de paso”, he comenzado a desandar, cierro los ojos.Me he devuelto casa por casa, disfrutando de esta regresión selectiva de mi memoria y entonces, estoy aquí: en donde la existencia es menuda. Los rieles del ferrocarril  señalan el camino.  Huele a pan,  a galletas recién horneadas. La abuela me  toma de la mano y me acurruca en su pecho. Los grandes ventanales de madera  y  hierro forjado son majestuosamente lúgubres. En algún rincón de la casa (o de mi memoria) esta guardada una caja de madera llena de mariposas multicolores (disecadas). Ir al baño por la noche, es una especie de excursión al más allá. Subirse al tejado es peligroso (pero siempre lo intento, una y otra vez) a pesar de tener la sensación de haberme caído. Las ánimas o espíritus andan por los  rincones, a veces pasan largas horas leyendo en la biblioteca (a sus anchas), quizás por eso he regresado ó  quizás nunca me  he ido….

Amanda Reverón

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